miércoles, 13 de abril de 2016

Unidad 1. El nacimiento de la fe en los Apóstoles: hacia el desarrollo cristológico.


1. El NT es un mensaje de salvación en Cristo.
            - su fundamento: la experiencia pascual: lo vieron Resucitado y recibieron el Espíritu.
            - por tanto, Jesús es verdaderamente Señor y Salvador.
Textos:            - 1 Cor 15, 20: “Pero no, Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos.”
            - Jn 2,22: la resurrección como principio de fe plena y de reflexión cristiana sobre la Sagrada Escritura (es decir, el AT)... y sobre las ¡palabras de Jesús!
- Lc 24, 45: “...abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras...”
            - 1 Jn 1,1-4: un anuncio para la comunión (con Dios y entre nosotros) y la alegría.


2. La proclamación necesita un lenguaje.
            - la experiencia, para comunicarse, necesita palabras.
            - se recurre al AT (como Jesús).
            - al difundirse el mensaje hubo que:
- contextuar el dato inicial (cf. “¿Eres tú el único... que no sabe...?” Lc 24, 18).
- adaptar el lenguaje a las diversos auditorios.
- y escribir.
- dos motivaciones:
   - contemplativa: comprender a Jesús y estar unidos a Él (comunión)        a amor a Dios
   - evangelizadora: comunicar esto a los demás (misión)                  a amor al prójimo
                       - cf. Mc 3, 14; Hch 6,4.
- el deseo de síntesis es un proceso humano bueno (> imagen de Dios: simplicidad).
- NT: variedad de teologías y unidad de la fe (> Dios uno y trino; Dios simple y perfecto)

3. Enunciados primitivos del misterio.
1. El kerigma cristiano (forma y contenido): ¡Resucitó!

2. Fórmulas kerigmáticas: Rm 4, 25; 1 Ts 1, 10; 1 Co 15, 3-8.

            3. Himnos litúrgicos antiguos
                        - Maranatá: 1 Co 16, 22; Ap 22,20.
                        - Rm 1, 3-4;[1] 1 Tm 3, 16; 1 Pe 3, 18 (ascendente; carne-espíritu >Dios y hombre)
                        - Flp 2, 6-11 (descendente-ascendente)                     

            4. Pequeñas biografías de Jesús.
                        - Hch 10, 36-43.
                        - Hch 13, 23-31.[2]


5. Primeras reflexiones cristológicas: el contexto es la Iglesia viviente de Dios (Hch 2, 42).[3]


Discursos de Hch.
Textos del AT citados
Uso en la tradición sinoptica

Hch 2, 14-39
3, 12-26 (v.22)
4, 9-12  
5, 29-32
10, 34-43
13, 16-41
17, 22-31 [4]
Sal 110; 16; 2 Sm 7
Dt 18, 15ss     
Sal 118
Sal 118 (en v. 31: “diestra...”)
Is 52,7; 61,1ss    
   Sal 2,  Sal 16,[5] Hab 1,5.[6]
Mc 12, 35-37;[7]    Mt 22, 41ss.
Mt 17, 5
Mc 12, 1ss

Lc 4, 16ss


            6. Comienzan a formarse las unidades literarias pre-evangélicas (“los fascículos”).

            7. Finalmente comienza a agruparse este material, hasta formar –primero los “proto-evangelios”– y, finalmente los Evangelios en su estado actual.

                                                                                                         


[1] Esta “confesión prepaulina se expresa, según el juicio unánime de la investigación exegética, en Rom 1, 3 s: «Por línea carnal, nació de la estirpe de David y, por línea del Espíritu santificador, fue constituido Hijo de Dios en plena fuerza por su resurrección de la muerte: Jesús, el Mesías, Señor nuestro»50. Esta antigua «cristo­logía de doble plano» contrapone a la dignidad mesiánica de base terrena e histórica por descendencia davídica, la modalidad celeste, la participación en la gloria divina, y por tanto, la filiación divina por la resurrección de la muerte.” (W. Kasper, El Dios de Jesucristo, Salamanca, 1985; p. 205).
[2] Ambos textos muestran el Bautismo del Señor como punto de partida de su ministerio público: es el mismo punto de partida que pondrá el evangelio según San Marcos.
[3] Lucas, respetuoso de sus fuentes, conserva la expresión primitiva, en los discursos que siguen a continuación.
[4] Estas reflexiones cristológicas del libro de los Hechos, también constituyen -junto con algunas otras- una especie de muestrario de “anuncio cristiano para diversos auditorios”. Por ejemplo:
    Hch 2, 14ss                     Pedro           anuncia a todos los pueblos.
           3, 12ss                     Pedro           anuncia al pueblo de Israel, en el Templo.
           4, 9ss y 5, 29ss        Pedro            anuncia al Sanedrín
           10, 34ss                   Pedro           anuncia a los paganos (en este caso, “temerosos de Dios”).
           13, 16ss                   Pablo           anuncia a los judíos de la diáspora.
           17, 22ss                   Pablo            anuncia a los paganos, en Atenas.


[5] Usado también en 2, 29 supra.
[6] Que es semejante al versículo del Salmo 118, usado en 4, 10-12.
[7] Incluido en CEC 202.

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