1. El NT es un
mensaje de salvación en Cristo.
- su fundamento: la experiencia
pascual: lo vieron Resucitado y recibieron el Espíritu.
- por tanto, Jesús es verdaderamente
Señor y Salvador.
Textos: - 1 Cor 15, 20: “Pero no, Cristo
resucitó de entre los muertos, el primero de todos.”
- Jn 2,22: la resurrección como
principio de fe plena y de reflexión cristiana sobre la Sagrada Escritura (es
decir, el AT)... y sobre las ¡palabras de Jesús!
- Lc 24, 45: “...abrió sus inteligencias para que
comprendieran las Escrituras...”
- 1 Jn 1,1-4: un anuncio para la
comunión (con Dios y entre nosotros) y la alegría.
2. La
proclamación necesita un lenguaje.
- la experiencia, para comunicarse,
necesita palabras.
- se recurre al AT (como Jesús).
- al difundirse el mensaje hubo que:
- contextuar el dato inicial (cf. “¿Eres
tú el único... que no sabe...?” Lc 24, 18).
- adaptar el lenguaje a las diversos
auditorios.
- y escribir.
- dos motivaciones:
-
contemplativa: comprender a Jesús y estar unidos a Él (comunión) a amor a Dios
-
evangelizadora: comunicar esto a los demás (misión) a
amor al prójimo
-
cf. Mc 3, 14; Hch 6,4.
- el deseo de síntesis es un proceso
humano bueno (> imagen de Dios: simplicidad).
- NT: variedad de teologías y unidad de
la fe (> Dios uno y trino; Dios simple y perfecto)
3. Enunciados primitivos del misterio.
1. El kerigma cristiano (forma y contenido):
¡Resucitó!
2. Fórmulas kerigmáticas: Rm 4, 25; 1 Ts 1, 10; 1 Co
15, 3-8.
3. Himnos litúrgicos antiguos
- Maranatá: 1 Co 16, 22;
Ap 22,20.
- Rm 1, 3-4;[1]
1 Tm 3, 16; 1 Pe 3, 18 (ascendente; carne-espíritu >Dios y hombre)
- Flp 2, 6-11
(descendente-ascendente)
4. Pequeñas biografías de Jesús.
- Hch 10, 36-43.
- Hch 13, 23-31.[2]
5. Primeras reflexiones cristológicas: el contexto es la Iglesia viviente de Dios
(Hch 2, 42).[3]
Discursos
de Hch.
|
Textos
del AT citados
|
Uso
en la tradición sinoptica
|
Hch 2, 14-39
3, 12-26 (v.22)
4, 9-12
5, 29-32
10,
34-43
13,
16-41
17, 22-31 [4]
|
Sal 110; 16; 2 Sm 7
Dt 18, 15ss
Sal 118
Sal 118 (en v.
31: “diestra...”)
Is
52,7; 61,1ss
|
Mt 17, 5
Mc 12, 1ss
Lc 4, 16ss
|
6. Comienzan a formarse las unidades
literarias pre-evangélicas (“los fascículos”).
7. Finalmente comienza a agruparse
este material, hasta formar –primero los “proto-evangelios”– y, finalmente los
Evangelios en su estado actual.
[1] Esta “confesión
prepaulina se expresa, según el juicio unánime de la investigación exegética, en Rom 1, 3 s: «Por
línea carnal, nació de la estirpe de David y,
por línea del Espíritu santificador, fue constituido Hijo de Dios en plena
fuerza por su resurrección de la muerte:
Jesús, el Mesías, Señor nuestro»50. Esta antigua «cristología de doble plano» contrapone a la dignidad
mesiánica de base terrena e
histórica por descendencia davídica, la modalidad celeste, la participación
en la gloria divina, y por tanto, la filiación divina por la resurrección de la muerte.” (W. Kasper, El Dios de Jesucristo, Salamanca, 1985;
p. 205).
[2] Ambos textos muestran el Bautismo del Señor como punto de partida
de su ministerio público: es el mismo punto de partida que pondrá el evangelio
según San Marcos.
[3] Lucas, respetuoso de sus fuentes, conserva la expresión
primitiva, en los discursos que siguen a continuación.
[4] Estas reflexiones cristológicas del libro de los Hechos, también
constituyen -junto con algunas otras- una especie de muestrario de “anuncio
cristiano para diversos auditorios”. Por ejemplo:
Hch
2, 14ss Pedro anuncia a todos los
pueblos.
3, 12ss Pedro anuncia al pueblo de
Israel, en el Templo.
4, 9ss y 5, 29ss Pedro anuncia
al Sanedrín
10, 34ss Pedro anuncia a los paganos (en
este caso, “temerosos de Dios”).
13, 16ss Pablo
anuncia a los judíos
de la diáspora.
17, 22ss Pablo anuncia a los paganos, en
Atenas.
[5] Usado también en 2, 29 supra.
[6] Que es semejante al versículo del Salmo 118, usado en 4, 10-12.
[7] Incluido en CEC 202.
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